En estas elecciones se juega algo más que un reparto de escaños: se juega la unidad de España.
El independentismo no ha cambiado de método: presión, ruptura y chantaje. Lo que ha cambiado es que ahora cuenta con un Gobierno dispuesto a pagar el precio político para conservar su apoyo.
La oposición habla con firmeza, pero demasiadas veces su discurso se queda en la tribuna. Donde gobierna, practica políticas que no resuelven los problemas ni responden a lo que promete. No basta con levantar la voz: hay que demostrar coherencia cuando llegan las decisiones.
Esta vez no entres en el juego de unos ni de otros. Confía en quienes demuestran que pueden gobernar con seriedad, defender las instituciones y proteger a todos los españoles.
Felipe VI lo ha demostrado: a veces un solo gesto institucional vale más que años de discursos. Porque la Corona no divide: representa a todos. Y España necesita quienes la defiendan con hechos, no con promesas que luego no sostienen.
Menos imposición. Más España.






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