Los puertos del Estado: autorizar o desautorizar a conveniencia
Existen soluciones para gestionar con humanidad la llegada de inmigrantes y evitar que la población ceutí soporte en solitario las consecuencias de una crisis que corresponde afrontar al conjunto del Estado. Sin embargo, la forma en que se están tomando las decisiones no parece precisamente humanitaria: se está dejando de lado a los propios ceutíes, tratados como ciudadanos resignados y de segunda categoría.
Que el Gobierno asuma la coordinación de los asuntos de ámbito nacional sería lo normal si no fuera porque, cada vez que interviene, parece hacerlo para imponerse sobre las autoridades territoriales y apartarlas de las decisiones que afectan directamente a sus ciudadanos.
En Barcelona fueron los policías nacionales alojados en barcos durante el procés catalán, en el episodio conocido popularmente como el de los «piolines». En Madrid, el escándalo de una Vuelta Ciclista acosada por manifestaciones que pusieron en riesgo el desarrollo de la competición. Y en Canarias, la decisión de permitir el atraque de un barco después de haber afirmado que no se aproximaría a la costa para evitar posibles riesgos de infección, justificándolo posteriormente por el estado del mar y los fuertes vientos.
En todos esos episodios aparece el mismo patrón: el Gobierno autoriza o desautoriza a conveniencia. Se impone sobre las autoridades territoriales cuando le conviene, las respalda cuando le resulta útil y las aparta cuando considera que pueden obstaculizar su estrategia. No parece tratarse de una defensa coherente del interés general, sino de un uso selectivo de la autoridad.
Ahora le toca a Ceuta. Se pretende intervenir en sus puertos y colocar un campamento sin atender suficientemente a la Ciudad Autónoma ni a los vecinos afectados. Una decisión de esta naturaleza no puede presentarse como una simple cuestión administrativa: afecta a la seguridad, a la convivencia, a la actividad portuaria y a la vida cotidiana de miles de ceutíes.
A los policías nacionales se les alojó en barcos durante el procés. A los inmigrantes se les instala ahora un campamento en el puerto. La humanidad debe aplicarse a todos por igual; de lo contrario, deja de ser humanidad.
Ceuta no pide privilegios. Pide respeto, coordinación y soluciones que no se decidan de espaldas a sus ciudadanos P. S.





Comentarios