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Seguridad y libertad: la deuda estratégica que España aún no ha resuelto.

24 sept
4 min de lectura

Por Jonathan Elgarte, Vocal de Defensa del PLIE.


La tradición liberal clásica sostiene una idea sencilla y profunda: la libertad solo puede existir cuando los ciudadanos tienen garantizada su seguridad. John Locke la formuló como el primer deber del gobierno. Adam Smith la consideró una de las funciones esenciales del Estado. Sin seguridad, la libertad se vuelve frágil; sin libertad, la prosperidad se desvanece.


En 2026, España vive una paradoja que exige una reflexión serena y técnica. El país declara haber alcanzado el 2% del PIB en defensa, pero no dispone de Presupuestos Generales del Estado consolidados desde hace años. La inversión existe, pero no está integrada en una planificación estable y, lo más importante, no se está traduciendo de forma proporcional en capacidades militares operativas.


Tres años sin presupuestos: un 2% que no es estructural

España lleva varios años consecutivos sin Presupuestos Generales del Estado plenamente consolidados. El gasto en defensa reportado como "2% del PIB" se sostiene mediante:

• créditos extraordinarios,

• ampliaciones de gasto,

• modificaciones de crédito,

• y mecanismos excepcionales.


Esto significa que:

• El 2% es real para la OTAN, pero no es estructural para España.

• El gasto consolidado sigue entre 0,8% y 1,2%, según metodologías estrictas como las de SIPRI, que contabilizan únicamente el gasto militar en sentido estricto.

• España continúa siendo uno de los países con menor esfuerzo defensivo real de la Alianza.


España invierte en defensa, pero todavía no convierte todo ese esfuerzo financiero en capacidades militares suficientes.


La sustitución de los F-18: una renovación incompleta

España opera dos flotas de F-18:

Ala 46 (Gando, Canarias)

• F-18A envejecidos, entorno corrosivo, más de 35 años de servicio.

• Serán sustituidos por 20 Eurofighter Tranche IV del Programa Halcón I.


Ala 12 y Ala 15 (Península)

• Entre 60 y 65 F-18 siguen operativos.

• No existe sustituto oficial anunciado para toda la flota.

• Halcón II (25 Eurofighter) no especifica destino ni reemplazo completo.

• Halcón III aún no está aprobado.


Esta renovación incompleta prolonga la dependencia de una flota envejecida y deja abierta la cuestión de la capacidad industrial española para diseñar y producir aeronaves militares completas.


España ha tenido históricamente una industria aeronáutica capaz de producir:

• C-101,

• F-5 modernizados,

• sistemas de misión,

• simuladores,

• electrónica aeronáutica.


Sin embargo, la sustitución de entrenadores se ha externalizado:


Entrenadores básicos

• Sustitución del C-101 por PC-21 suizo.


Entrenadores avanzados

• Sustitución de los 19 F-5M por 30 Hürjet (Saeta II) turcos.


España ha sustituido parte de sus plataformas de entrenamiento por sistemas extranjeros. Estas decisiones pueden responder a necesidades operativas concretas, pero también plantean una cuestión estratégica: cuánto conocimiento, empleo cualificado y autonomía tecnológica conserva España en el ámbito de la formación aeronáutica militar.


La reducción de capacidades terrestres y de artillería

Según datos del IISS (International Institute for Strategic Studies):


Efectivos terrestres

• España habría reducido sus efectivos terrestres de forma significativa entre 2011 y 2026.

• Falta masa crítica, suboficiales y especialistas en determinadas especialidades.


Artillería y cohetes

• Según el informe citado, España habría reducido de forma importante sus sistemas de artillería en los últimos 15 años.

• No dispone de MLRS modernos en servicio operativo.

• El programa SILAM (697,5 millones) fue cancelado en 2025.

• No se ha comunicado públicamente una solución alternativa con el mismo grado de concreción y alcance.


Movilidad militar

• El ancho ferroviario español no es compatible con el europeo.

• Esto limita los despliegues rápidos en escenarios OTAN.


La industria de defensa: potencial sin dirección estratégica


España participa en programas relevantes:

• A400M,

• misiles MBDA,

• tecnologías cuánticas,

• robótica avanzada,

• programas espaciales.


Pero el país todavía no ha concretado una estrategia suficiente para recuperar capacidades críticas:

• artillería moderna,

• MLRS,

• sustitución completa de cazas,

• entrenadores nacionales.


La existencia de una industria relevante no garantiza por sí sola que sus capacidades se traduzcan en autonomía estratégica.


Invertir bien, no solo invertir más

España no necesita gastar indiscriminadamente. Necesita gastar con visión estratégica.

Eso implica:

1. Sustituir toda la flota F-18, no solo la de Canarias.

2. Recuperar entrenadores nacionales o desarrollar un programa propio que preserve conocimiento industrial.

3. Reponer la artillería perdida, incluyendo MLRS modernos.

4. Consolidar el gasto en presupuestos reales, no en créditos extraordinarios.

5. Fortalecer la industria nacional, para que cada euro refuerce la soberanía tecnológica.


La libertad exige responsabilidad

La seguridad nacional no es un gasto. Es una inversión en libertad, estabilidad y futuro. Los liberales clásicos lo entendieron mejor que nadie: sin seguridad, no hay libertad; sin libertad, no hay prosperidad.

España tiene la capacidad, la industria y el talento para recuperar sus capacidades estratégicas. Lo que necesita ahora es voluntad política, planificación y estabilidad presupuestaria.

La libertad tiene un precio. Y ese precio es la responsabilidad de invertir bien, con visión de país y con respeto a quienes sostienen nuestra seguridad cada día.


Jonathan Elgarte es Vocal de Defensa del PLIE y autor del informe estratégico "Armada 2050". Tiene experiencia operativa en misiones internacionales en África y formación en análisis estratégico de defensa.

Jonathan Elgarte es Vocal de Defensa del PLIE, Liberal.
Jonathan Elgarte es Vocal de Defensa del PLIE, Liberal.

 
 
 

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